Compartimos con nuestros amigos un artículo SÍNTESIS de su experiencia que nos envió nuestro amigo Rolando Candino:
El contenido químico del suelo, al igual que la temperatura, la humedad, la disponibilidad e intensidad de la luz son factores de máxima influencia en el desarrollo de los árboles.
Otro factor que hay que tener muy en cuenta es la PODA.
Podemos ayudar a mejorar la composicion del suelo mediante fertilizantes, que pueden ser orgánicos naturales o químicos.
En la dietética del árbol para su normal desarrollo y mantenimiento, deben tenerse en cuenta especialmente el nitrógeno, el fósforo y el potasio, además de los micronutrientes como el hierro, manganeso, magnesio, zinc, cobre, boro, etc.
La carencia de alguno o varios de estos elementos lo acusarán las hojas del árbol, ya sea por la pérdida de clorofila, la caída temprana de la flor y/o fruto, deformaciones de estos elementos y hojas.
El fosforo precipita la madurez del fruto y refuerza los tejidos del árbol, el potasio vigoriza todo su conjunto y evita la caida prematura del fruto y el nitrógeno favorece el desarrollo de la madera y hojas, pero aumenta el tamaño del fruto, retarda la maduración y reduce la consistencia si se aplica en exceso.
De modo que hay que hacer un aporte de los citados en una forma prudente y equilibrada.
En cuanto al riego, las temperaturas y aporte solar irán haciendo lo suyo acompañado de las lluvias o del riego manual.
En lo que respecta a las podas, es algo complejo dado que hay que tener en cuenta una diversidad de factores como si son árboles frutales u ornamentales, propósito de ellas como favorecer la producción o embellecer la forma.
Podriamos decir que para sintetizar, hay dos clases de poda: la de formación y la de producción.
Las formas libres son aquellas convenientes al cultivo y ornamentación y las de producción serán de acuerdo a la especie y variedad del fruto.
En ambos casos, es fundamental que las mismas deben hacerse en función a su fisiología y morfología. También tener en cuenta que si es necesario podar, debe hacer únicamente anual, una sola vez por año.
En las especies de hoja caduca, la poda debe efectuarse, seguida a la caída de las hojas hasta antes de manifestarse el árbol vegetativamente y hincharse las yemas.
A esta se la llama “poda temprana” y se la considera la más aconsejable porque la “herida” cicatriza mejor y con suficiente tiempo, en cambio la “poda tardía”, la corriente de savia se está preparando para iniciarse y puede que las heridas aún no hayan cicatrizado bien.
Las especies de hojas perennes deben efectuarse con el tipo de “poda tardía”, sobre todo por los daños que le ocasionarían las heladas con una poda temprana.
Las herramientas a utilizar deben ser tijeras para “podar” y “hacha” si se trata de alguna rama muy gruesa, pero no usar serrucho que genera madera “muerta” que puede extenderse hacia abajo.
Las especies verdes de hoja caduca no deben hacerse “en verde” o sea, en verano.
Por último, al podar una rama, hacerlo por sobre una “yema”.
Finalmente, habría que tener en cuenta que las podas de producción, en frutales, son necesarias para vigorizar el árbol y ayudarlo a aumentar la brotación y, consecuentemente, la producción.
Un ejemplo de ello es la vid que, indispensablemente, debe podarse anualmente y a primeras yemas, dejando las guias mejores desarrolladas para producir o el manzano, que ocurre lo mismo, añadiendo que la poda se complementa con el “tutoreo” de las ramas al formato horizontal para que la savia, fluya más lentamente por la “gravedad” y genere más yemas de fructificación.
Nuestro amigo Rolando Candino comparte con nosotros una estrategia para el deshecho de las Pilas.
Sabemos que una sóla PILA, aún de las pequeñas que se usan en un reloj, puede contaminar toda el agua de una pileta de natación.
Por eso es importante tomar conciencia cómo hacemos para eliminarlas y así contribuir a preservar el medio ambiente.
Sugerimos, para tirar la pilas, lo siguiente:
1º.- Sellar los 2 polos de las pilas con una cinta adherible, por ejemplo con cinta de papel.
2º.- Ponerlas en una botella de plástico cerrando muy bien la tapa una vez que esté completa de pilas.
3º.- Cuando la botella esté completa, en el caso del Municipio de Quilmes, entregarlas en Alberdi 500, en la Oficina Secretaría de Medio Ambiente de Lunes a Viernes de 8 a 18 hs.
Ellos sáben que pueden ser utilizadas en la construcción de carreteras donde son aisladas entre capas de cemento y asfalto, por ejemplo.
Esto busca evitar que se degraden y contaminen, ya que al estar en contacto con la tierra y la humedad, las pilas liberan sustancias que nos envenenan, como el mercurio y que pueden ocasionar entre otras muchas cosas, la pérdida de la memoria.
Lo que no se debe hacer es lo siguiente:
NO tirarlas con la basura, porque la basura domiciliaria va a un relleno común y no reciben tratamiento para evitar la contaminación.
NO enterrar las pilas porque estas liberan sustancias que, cuando llueve, se van filtrando hasta llegar a los mantos acuíferos, contaminando así el agua.
NO incinerarlas porque explotan y pueden dañar a alguien.
NO desarmarlas.
NO dejarlas a alcance de los niños, porque pueden llevarlas a la boca o golpearlas y pueden ocasionarles quemaduras o lesiones graves.
Por favor formemos conciencia y pongamos nuestro granito de arena para evitar seguir contaminando este suelo que nos permite vivir.
De este modo evitamos un daño irreversible y mejoramos las condiciones ambientales donde vivimos, y por supuesto nuestros jardines o espacios verdes.
Las sales minerales son moléculas inorgánicas de fácil ionización en presencia de agua y que en los seres vivos aparecen tanto precipitadas como disueltas.
Las sales minerales disueltas en agua siempre están ionizadas.
Estas sales tienen función estructural y funciones de regulación del pH, de la presión osmótica y de reacciones bioquímicas, en las que intervienen iones específicos. Participan en reacciones químicas a niveles electrolíticos.
En síntesis, son muy importantes, pero...cuando en la tierra hay un exceso de estas sales minerales solubles, resulta imposible cultivar la mayoría de las plantas.
En términos sencillos: Lo importante es tener un suelo aireado, con humedad regular, buen drenaje y con presencia de restos vegetales. Las actividades químicas hacen que el pH se mantenga neutro y de este modo evitaremos los excesos en las Sales Minerales.
La concentración elevada de sales minerales solubles ocasionan que el ápice de las hojas aparezca seco y las plantas florecen muy mal. Muestran también un porte débil o raquítico.
Un modo de regular esto es con dos o tres riegos abundantes, que arrastrará los excesos de estas sales y ayudará a regular su presencia en el suelo.
En los últimos trabajos constatamos un defecto muy común en los jardines sobre el que nos parece oportuno decir alguna palabra: la falta de agua y la compactación del suelo.
En jardines con alta población de vegetales, sobre todo árboles de muchos años y grandes copas, se manifiesta una falta de agua muy pronunciada.
Sucede que muchos no toman conciencia que tenemos que pensar que el volumen de la copa se corresponde con un 80 % del mismo volumen en las raíces, que absorben continuamente agua para poder alimentar el proceso de vida del vegetal.
Si a esto le sumamos la sombra que esa copa proyecta sobre el suelo observaremos que, de no haber un riego abundante y asiduo, el pasto debajo de los árboles es muy escaso. La falta de agua y la falta de sol es el principal obstáculo para el crecimiento del cesped.
Sabemos que la Estructura del suelo, sobre todo la superficial, influye en el movimiento del agua y la retención hídrica, sobre el ciclo de nutrientes, la penetración de las raíces y en el rendimiento de los vegetales.
De allí que gran parte de la actividad de mantenimiento del jardin consiste en:
riego,
remoción de la tierra (punteada, carpido, desmalezado),
creación de mantillo o compost orgánicos, que tiene que ver con el mejoramiento del suelo, de donde se alimentan fundamentalmente las plantas, porque de allí toman agua y nutrientes que,
con la energía solar transforman en los componentes que les permiten vivir saludablemente.
En síntesis, como decían nuestras abuelas: "Buena tierra, suficiente agua y abundante luz solar: secretos de un buen jardin".
La compactación del suelo manifiesta una pérdida del volumen de la masa del suelo.
Esto sucede por fuerzas externas que actúan sobre él, tales como:
Pisoteo o tránsito asiduo de personas.
Cargas producidas por neumáticos de vehículos.
Acumulación de agua reiterada sin drenaje adecuado.
Si bien podemos encontrar en condiciones naturales algunos grados de compactación del suelo, sin dudas este fenómeno se acelera y llega a producir serios problemas en el desarrollo de las plantas o el cesped por la acción de estos elementos enunciados.
¿Cómo recuperar un suelo con alto nivel de compactación?
Hemos explicado en el Post referido a "Cuidados del cesped en invierno" la importancia del Aireado del mismo y cómo se puede realizar.
La compactación del suelo es un fenómeno difícil de corregir y de un elevado costo.
Por lo tanto, hay que tomar las medidas necesarias para que este fenómeno no ocurra o bien se mitigue, de manera que no llegue a niveles que limiten el potencial productivo de la especie cultivada.
Para afrontar este problema pueden tomarse algunas medidas de corrección con prácticas de manejo de suelos como por ejemplo:
Evitar el exceso de humedad del suelo: a mayor contenido de humedad, el suelo puede deformarse y compactarse con menores presiones recibidas.
Incorporar materia orgánica al suelo: actúa directa o indirectamente sobre la estructura del suelo y su estabilidad.
Uso de cubiertas vegetales: luego de un punteado o arado profundo conviene utilizar las hojas secas, los restos del corte de cesped para realizar una cubierta que evita el lavado del suelo por las lluvias ya que amortiguan la caída de la misma. También le dá tiempo al suelo para que recupere su aireación.
Uso de pistas de circulación, piedras planas para que el tránsito humano sea guiado.
Cercado del predio que está en recuperación: ayuda a tomar conciencia también a quienes transitan por el lugar de la necesidad de no hacerlo por ese espacio.
Reiteramos, lo mejor siempre es no llegar al caso de la compactación, su recuperación lleva tiempo y paciencia.
El aireado favorece el crecimiento del césped a través de la oxigenación de la superficie más fértil de la tierra.
Este aireado es mejor hacerlo con el suelo templado, cerca del horario de mediodía. Tocar el suelo con la palma de la mano puede ayudar a decidir el momento: si lo tocamos y está muy frío, no es conveniente airearlo, porque enfriaremos en exceso las raíces de las plantitas.
Se realiza con tridente, un "azadín" o también la llamada "horca de jardín" introduciendo sus dientes hasta unos 5 a 10 centímetros de profundidad. Hay que remover el suelo pero sin levantarlo. No se trata de un punteado sino de una acción de ruptura del suelo. Puede suceder, en el caso de cesped muy tupido, que se levante un poco, pero no hay porque preocuparse por eso.
Se puede airear siempre que se crea necesario. ¿Cuándo es necesario?... Evidentemente cuando notamos una compactación del suelo, cuando algunos sectores del cesped se ponen amarronados, cuando notamos que el cesped se levanta con facilidad del suelo (Más adelante abordaremos en profundidad del tema de la compactación del suelo).
Este último síntoma revela que en enraizado del mismo es muy superficial y eso deriva con el tiempo en un debilitamiento de la plántula y disminución de sus resistencia a las condiciones adversas externas (pisado de las mascotas o personas, heladas, falta ocasional de humedad o exceso de temperatura ambiente).
Este aireado se suele realizar en esta época del otoño porque prepara al cesped mejor para el invierno.
Subrayamos que esta acción de aireado favorece notablemente el drenaje de la tierra, el aprovechamiento del rocío de la mañana como un pequeño riego y la incorporación de materia orgánica o fertilizantes que queramos incorporar para mejorar el suelo.
Por último, ya que mencionamos la fertilización, al decidir incorporar un fertilizante, por ejemplo, recordemos que la cantidad no debe exceder de 100 gramos por cada 0,8 metros cuadrados.
En el otoño se aprovechan mejor los abonos con bajo contenido en nitrógeno en relación con el ácido fosfórico y el potasio.
El compostaje, elaboración de abono orgánico, ha sido una técnica utilizada desde siempre por los agricultores como una manera de estabilizar los nutrientes del estiércol y otros residuos para su uso como fertilizante. La generación de los abuelos sabía el valor de compostar sus residuos de jardín y cocina. En sus orígenes consistía en el apilamiento de los residuos de la casa, los residuos del corte de pasto para que se descompusieran y transformasen en productos más fácilmente manejables y aprovechables como abono. La conversión en compost de los residuos orgánicos es una técnica conocida y de fácil aplicación, que permite obtener un fertilizante de manera racional, económica y segura, a partir de diferentes residuos orgánicos y conservar y aprovechar los nutrientes presentes en estos residuos. Puede definirse el compost como el producto que se obtiene al someter la materia orgánica a un proceso de fermentación aerobia que la transforma en una mezcla estable, lo más homogénea posible y que guarde una relación entre sus componentes que le confieran un buen valor agronómico. Destacamos entre sus cualidades:
La mejora notoria en las propiedades químicas y bioquímicas de los suelos.
Su utilización hace que el suelo retenga más agua.
Ahorro económico en abonos químicos.
Es un sistema de reciclaje, con una útil revalorización del residuo.
El compost es aplicable como sustrato, teniendo importancia su uso en el cultivo de plantas ornamentales.
La estabilización de la materia orgánica se consigue por la oxidación de las moléculas complejas que se transforman en otras más sencillas y estables. En este proceso se desarrolla calor que, al elevar la temperatura de la masa, produce su esterilización la eliminación de agentes patógenos y semillas. La fermentación de la materia orgánica comporta, de una parte, degradación o descomposición y, de otra, reajuste o síntesis de nuevos productos.
El proceso lo llevan a cabo los microorganismos (bacterias y hongos), y nuestra intervención se limita a proporcionar las condiciones idóneas para que el proceso se realice con la máxima rapidez y eficacia. Los factores que dificultan la vida y desarrollo de los microorganismos son causa de entorpecimiento del proceso.
Los materiales para transformar en compost pueden ser variados: césped cortado, cenizas de leña, estiércoles, plumas, hojas de árboles, periódicos y los desperdicios de cocina y del huerto. La mezcla de los distintos residuos orgánicos y su grado de trituración son variables del máximo interés. Un buen progreso del proceso requiere la aportación de aire y el mantenimiento de una porosidad y humedad adecuada en la masa. Son muchos y muy complejos los factores que intervienen en el proceso biológico de transformación.
La descomposición eficiente ocurrirá si las siguientes variables están en su valor óptimo, en la medida de lo posible. Todas están, a su vez, influenciadas por las condiciones ambientales, el tipo de residuo a tratar, la técnica de compostaje, la manera en que se desarrolla la operación y la interacción entre ellas.
Los principales parámetros a considerar son los siguientes:
pH
Influye en el proceso debido a su acción sobre los microorganismos. En general, los hongos toleran un margen de pH entre 5-8, mientras que las bacterias tienen menor capacidad de tolerancia.
EL TAMAÑO DEL MATERIAL
Cuanta más superficie sea expuesta a las bacterias, más rápida será la descomposición. Triture los residuos del jardín con una desfibradora o la máquina de segar el césped. CONTENIDO DE NUTRIENTES
Todos los organismos necesitan nutrientes para crecer y reproducirse. Las cantidades varían de elemento a elemento manteniendo una relación constante unos con respecto a otros. El mantenimiento de este balance es especialmente importante para el carbono y nitrógeno. Al inicio del proceso la relación C/N debe estar próxima a 30, añadiendo, si es preciso, elementos nitrificantes o carbonatantes. Al finalizar el proceso debe estar próxima a 10. Si la relación C/N es muy elevada, disminuye la actividad biológica.
OXÍGENO
Para conseguir un rápido compostaje es necesario un buen aporte de O2. El oxígeno se requiere para que los microorganismos puedan descomponer eficazmente la materia orgánica. Debe ser suficiente para mantener la actividad microbiana. También existe la descomposición anaerobia, sin O2, conocido como metanización. El proceso es más lento, da lugar a un producto de inferior calidad y hay problemas de olores por la putrefacción de los restos orgánicos. Por esas razones no es aconsejable en zonas residenciales.
TEMPERATURA
Es el parámetro que mejor indica el desarrollo del proceso. Debe mantenerse entre 35 - 65 ºC. Cada grupo de microorganismos tiene una temperatura óptima para realizar su actividad: Criófilos, de 5 a 15 ºC. Mesófilos, de 15 a 45 ºC. o Termófilos, de 45 a 70 ºC.
El grupo favorecido descompondrá la materia orgánica para obtener materia y energía, y en la operación se emitirá calor que puede hacer variar la temperatura de la pila de residuos, dependiendo del volumen de la pila y de las condiciones ambientales.
En general, las temperaturas conseguidas en el proceso, junto con la competencia por los nutrientes y la producción de fermentos (antibióticos) que impiden su desarrollo, llegan a eliminar los microorganismos patógenos, parásitos y semillas de malas hierbas llegados con los residuos. A temperaturas demasiado elevadas mueren determinadas especies buenas para el compostaje, mientras que otras no actúan por estar en forma de espora.
POBLACIÓN MICROBIANA
Como ya hemos comentado, el compostaje es un proceso dinámico debido a las actividades combinadas de una amplia gama de bacterias y hongos, ligados a una sucesión de ambientes.
A lo largo del proceso van apareciendo formas resistentes de los microorganismos cuando las condiciones de temperatura hacen imposible su actividad. Diferentes especies de microorganismos pueden sucederse o coincidir en el tiempo, su procedencia puede ser a través de la atmósfera, del agua, del suelo o de los mismos residuos. Una población comienza a aparecer mientras otras están en su máximo o ya están desapareciendo, complementándose las actividades de los diferentes grupos.
En la primera etapa aparecen bacterias y hongos mesófilos con predominio de las primeras.Cuando la temperatura llega a 40 ºC, aparecen bacterias y hongos termófilos y los primeros actinomicetos. Por encima de los 70º cesa la actividad microbiana. Al bajar de nuevo la temperatura, reaparecen las formas activas, detectándose también la actividad de protozoos, miriápodos, etc.
Las bacterias se encuentran distribuidas por toda la pila, mientras que los hongos y actinomicetos están situados a 5-15 cm de la superficie, dándole un aspecto grisáceo característico.
HUMEDAD
En teoría, los valores de humedad para que pueda darse una fermentación aerobia están entre el 30% y el 70%, siempre que se asegure una buena aireación. En la práctica se deben evitar valores altos, pues desplazaría el aire de los espacios entre partículas del residuo y el proceso pasaría a anaerobio. Si la humedad es demasiado baja disminuirá la actividad de los microorganismos.
Para conseguir la humedad adecuada se pueden mezclar distintos tipos de residuos y triturar o desfibrar los materiales. La humedad adecuada es esencial para la actividad microbiológica. Una pila seca no favorecerá para nada la descomposición, por eso se debe humedecer periódicamente. Guardar el material húmedo como una esponja escurrida aumenta la velocidad del compostaje.
Hay mucha materia orgánica en los jardines y huertos de sus casas, que es ideal para obtener un buen compost, que servirá de abono fertilizando el suelo, incluso en climas verdaderamente secos. Las hojas caídas, que tanto pueden llegar a molestar, son el residuo orgánico dominante en ciertas épocas, y pueden reciclarse con el compostador doméstico junto con otros restos.
Listamos algunos productos compostables y no compostables en el ámbito doméstico, que es el que nos importa ahora:
COMPOSTABLES :
Restos de frutas y verduras, Aserrín, Residuos de infusiones y café, Cáscaras de huevos y frutos secos, Restos de plantas y jardineras, Cenizas de madera, Papel de cocina, Restos de poda y siega, Restos de floristería, flores mustias.
A los efectos del compostaje en domicilios particulares, la parte más importante es la correspondiente al reciclaje de los restos de podas y siegas en jardinería y horticultura.
La vida en nuestro planeta comenzó en los mares. Formas vegetales primitivas se adaptaron a vivir fuera del agua, colonizando los depósitos terrestres o “materiales originales”.
Durante muchos miles de años estas formas vegetales se transformaron, crecieron, evolucionaron y se desarrollaron en la tierra, otorgándole una característica especial al material rocoso original: comenzó la evolución del SUELO COMO ELEMENTO DE VIDA.
Un buen suelo es un sistema vivo donde habitan macroorganismos (insectos, lombrices, bichos bolita, roedores) y microorganismos (algas, hongos y bacterias), íntimamente asociados a la fracción orgánica del suelo, que representa para la mayoría de ellos una fuente de alimentos (energía y nutrientes).
La cantidad, el tipo y la actividad desarrollada por estos organismos, está relacionada con el material alimentario disponible o, en otras palabras, son el contenido y calidad de la materia orgánica del suelo y especies vegetales que crecen en él. También inciden la textura del suelo, el pH (acidez) y las condiciones de temperatura, humedad y aireación.
En algunos suelos, si bien ciertos organismos pueden actuar como parásitos de plantas o de animales, la gran mayoría tiene funciones benéficas que son sumamente importantes para el suelo, las plantas y la vida en general. Los microorganismos que actúan en la descomposición de la materia orgánica, liberan nutrientes necesarios para la vida de las plantas.
Por otra parte, algunas sustancias tóxicas, producidas por la aplicación de pesticidas, son parcialmente destruidas o utilizadas por los organismos como fuentes de energía, reduciéndose así la contaminación del ambiente y los cultivos que en él se desarrollen.
Gracias a la actividad de estos organismos, que segregan ciertas sustancias, se mejora la agregación de partículas o estructura del suelo y con ello la capacidad de producción del mismo, porque con una buena estructura se mejora la salud del suelo y con ello la producción.
Resumiendo lo visto hasta aquí hay que decir que la estructura del suelo es uno de los factores fundamentales para el desarrollo de la vegetación, para el correcto escurrimiento y aprovechamiento de la lluvia (funcionamiento edáfico).
En los sustratos orgánicos encontramos el material vivo: descomposición del material vegetal y animal, raíces, hongos, gusanos... Estos también van a estar constituidos por partículas coloidales orgánicas.
Las sustancias van a estar en estado sólido, líquido y gaseoso. Materiales sólidos, orgánicos e inorgánicos Líquidos, dilución compuesta por agua y gran cantidad de sales, va a ser una solución muy compleja, donde encontramos los compuestos imprescindibles. Gaseosos, consiste en el aire que se encuentra entre los poros del suelo que procede principalmente de la atmósfera, gases liberados por la actividad química y biológica de los suelos.Los coloides tanto orgánicos como inorgánicos realizan una función esencial en la química del suelo.
Es decir, la Estructura del suelo, sobre todo la superficial, influye en el movimiento del agua y la retención hídrica, sobre el ciclo de nutrientes, la penetración de las raíces y en el rendimiento de los vegetales.
Gran parte de la actividad de mantenimiento del jardin: riego, remoción de la tierra (punteada, carpido, desmalezado), creación de mantillo o compost orgánicos, tiene que ver con el mejoramiento del suelo, de donde se alimentan fundamentalmente las plantas, porque de allí toman agua y nutrientes que, con la energía solar transforman en los componentes que les permiten vivir saludablemente.
Como decían nuestras abuelas: "Buena tierra, suficiente agua y abundante luz solar: secretos de un buen jardin"
El sábado pasado empezamos finalmente el curso de jardinería y quemos ir compartiendo con ustedes los contenidos básicos de los encuentros que tengamos.
Todos sabemos que las plantas están arraigadas en el suelo, pero muy pocas veces somos conscientes de la importancia que éste tiene en el buen crecimiento y desarrollo de ellas en nuestro jardín.
Por eso iniciamos el curso hablando de los Suelos, de su origen y composición; ya que saber esto nos va a dar muchas de las soluciones que podemos encontrar ante un jardin empobrecido o con poca vida vegetal. Mirar las condiciones del suelo, veremos más adelante, es el primer paso para iniciar una intervención positiva en el jardín.
El suelo es un cuerpo natural proveniente de distintos procesos físicos, químicos y biológicos, actuando sobre el material original, que le imprimen rasgos característicos y es capaz de soportar la vida vegetal.
El suelo es un sistema dinámico y en constante evolución. En su proceso de formación, los diferentes tipos de rocas fueron alterados por la acción de los factores ambientales y dieron origen, primero al material madre del suelo y luego al suelo mismo.
A partir de este material disgregado, llamado también “roca madre”, se fueron formando los suelos, debido a la acción del clima, el relieve, agua y los organismos vivos, que fueron actuando durante siglos sobre esa roca madre o material original.
Los grandes macizos rocosos, como por ejemplo la Cordillera de los Andes, se vieron afectados a lo largo del tiempo, principalmente por estos factores que los fueron disgregando en bloques o fracciones cada vez más pequeñas, contribuyendo a dar origen a nuestros suelos.
En esta imagen pueden ver un gráfico del proceso que describimos:Las fuerzas de la naturaleza, al actuar lenta e incesantemente sobre las rocas, son las responsables de los suelos que hoy pisamos y cultivamos. Este proceso no se detiene y su evolución es continua.
¿CÓMO SE FUERON FORMANDO LOS SUELOS?
El material disgregado, producto de la alteración de las rocas, permanece en el lugar o es transportado por el agua y el viento a otras zonas, donde se va depositando en capas sucesivas de acuerdo al tamaño de las diferentes partículas.
Las fracciones de mayor peso y volumen se localizaron en las cercanías de los macizos montañosos (origen), mientras que las más livianas y pequeñas fueron trasladadas por acción de estos agentes, a regiones más lejanas. Un ejemplo de ello, es el material que dio origen a los suelos de la Región Pampeana, conocido como loess, integrado principalmente por sedimentos de grano fino, fácilmente transportados por el viento.
Los suelos son el resultado del lugar y el ambiente en el que se han desarrollado, observándose en suelos maduros una sucesión de capas u horizontes que constituyen lo que denominamos perfil del suelo.
¿LAS PARTÍCULAS DEL SUELO SON DEL MISMO TAMAÑO?
Si se toma un trozo o agregado de suelo y se lo observa con detalle, se pueden distinguir una parte sólida y una porosa, la que en parte está ocupada por aire y otra parte por agua.
La fracción sólida, constituida fundamentalmente por minerales, presenta partículas de diversos tamaños: desde macroscópicas a fracciones no visibles, aún con los microscopios comunes.
En base al tamaño, estas partículas se pueden clasificar como:
ARCILLA, fracción fina, menores de 0,002 mm ó 2 micrones (u)
LIMO, fracción intermedia, entre 0,002 a 0,020 mm ó 2-20 micrones (u)
ARENA, fracción gruesa, entre 0,020 a 2 mm ó 20 u a 2 mm.