29 de abril de 2009

SUELOS: Abono Orgánico - Compost

El compostaje, elaboración de abono orgánico, ha sido una técnica utilizada desde siempre por los agricultores como una manera de estabilizar los nutrientes del estiércol y otros residuos para su uso como fertilizante. La generación de los abuelos sabía el valor de compostar sus residuos de jardín y cocina.
En sus orígenes consistía en el apilamiento de los residuos de la casa, los residuos del corte de pasto para que se descompusieran y transformasen en productos más fácilmente manejables y aprovechables como abono.
La conversión en compost de los residuos orgánicos es una técnica conocida y de fácil aplicación, que permite obtener un fertilizante de manera racional, económica y segura, a partir de diferentes residuos orgánicos y conservar y aprovechar los nutrientes presentes en estos residuos.
Puede definirse el compost como el producto que se obtiene al someter la materia orgánica a un proceso de fermentación aerobia que la transforma en una mezcla estable, lo más homogénea posible y que guarde una relación entre sus componentes que le confieran un buen valor agronómico. Destacamos entre sus cualidades:



  • La mejora notoria en las propiedades químicas y bioquímicas de los suelos.

  • Su utilización hace que el suelo retenga más agua.

  • Ahorro económico en abonos químicos.

  • Es un sistema de reciclaje, con una útil revalorización del residuo.

  • El compost es aplicable como sustrato, teniendo importancia su uso en el cultivo de plantas ornamentales.
La estabilización de la materia orgánica se consigue por la oxidación de las moléculas complejas que se transforman en otras más sencillas y estables. En este proceso se desarrolla calor que, al elevar la temperatura de la masa, produce su esterilización la eliminación de agentes patógenos y semillas. La fermentación de la materia orgánica comporta, de una parte, degradación o descomposición y, de otra, reajuste o síntesis de nuevos productos.

El proceso lo llevan a cabo los microorganismos (bacterias y hongos), y nuestra intervención se limita a proporcionar las condiciones idóneas para que el proceso se realice con la máxima rapidez y eficacia. Los factores que dificultan la vida y desarrollo de los microorganismos son causa de entorpecimiento del proceso.

Los materiales para transformar en compost pueden ser variados: césped cortado, cenizas de leña, estiércoles, plumas, hojas de árboles, periódicos y los desperdicios de cocina y del huerto.
La mezcla de los distintos residuos orgánicos y su grado de trituración son variables del máximo interés. Un buen progreso del proceso requiere la aportación de aire y el mantenimiento de una porosidad y humedad adecuada en la masa. Son muchos y muy complejos los factores que intervienen en el proceso biológico de transformación.

La descomposición eficiente ocurrirá si las siguientes variables están en su valor óptimo, en la medida de lo posible. Todas están, a su vez, influenciadas por las condiciones ambientales, el tipo de residuo a tratar, la técnica de compostaje, la manera en que se desarrolla la operación y la interacción entre ellas.





Los principales parámetros a considerar son los siguientes:

pH

Influye en el proceso debido a su acción sobre los microorganismos. En general, los hongos toleran un margen de pH entre 5-8, mientras que las bacterias tienen menor capacidad de tolerancia.

EL TAMAÑO DEL MATERIAL

Cuanta más superficie sea expuesta a las bacterias, más rápida será la descomposición. Triture los residuos del jardín con una desfibradora o la máquina de segar el césped.
CONTENIDO DE NUTRIENTES

Todos los organismos necesitan nutrientes para crecer y reproducirse. Las cantidades varían de elemento a elemento manteniendo una relación constante unos con respecto a otros. El mantenimiento de este balance es especialmente importante para el carbono y nitrógeno.
Al inicio del proceso la relación C/N debe estar próxima a 30, añadiendo, si es preciso, elementos nitrificantes o carbonatantes. Al finalizar el proceso debe estar próxima a 10. Si la relación C/N es muy elevada, disminuye la actividad biológica.

OXÍGENO

Para conseguir un rápido compostaje es necesario un buen aporte de O2. El oxígeno se requiere para que los microorganismos puedan descomponer eficazmente la materia orgánica. Debe ser suficiente para mantener la actividad microbiana. También existe la descomposición anaerobia, sin O2, conocido como metanización. El proceso es más lento, da lugar a un producto de inferior calidad y hay problemas de olores por la putrefacción de los restos orgánicos. Por esas razones no es aconsejable en zonas residenciales.

TEMPERATURA

Es el parámetro que mejor indica el desarrollo del proceso. Debe mantenerse entre 35 - 65 ºC. Cada grupo de microorganismos tiene una temperatura óptima para realizar su actividad: Criófilos, de 5 a 15 ºC. Mesófilos, de 15 a 45 ºC. o Termófilos, de 45 a 70 ºC.

El grupo favorecido descompondrá la materia orgánica para obtener materia y energía, y en la operación se emitirá calor que puede hacer variar la temperatura de la pila de residuos, dependiendo del volumen de la pila y de las condiciones ambientales.

En general, las temperaturas conseguidas en el proceso, junto con la competencia por los nutrientes y la producción de fermentos (antibióticos) que impiden su desarrollo, llegan a eliminar los microorganismos patógenos, parásitos y semillas de malas hierbas llegados con los residuos. A temperaturas demasiado elevadas mueren determinadas especies buenas para el compostaje, mientras que otras no actúan por estar en forma de espora.

POBLACIÓN MICROBIANA

Como ya hemos comentado, el compostaje es un proceso dinámico debido a las actividades combinadas de una amplia gama de bacterias y hongos, ligados a una sucesión de ambientes.

A lo largo del proceso van apareciendo formas resistentes de los microorganismos cuando las condiciones de temperatura hacen imposible su actividad. Diferentes especies de microorganismos pueden sucederse o coincidir en el tiempo, su procedencia puede ser a través de la atmósfera, del agua, del suelo o de los mismos residuos. Una población comienza a aparecer mientras otras están en su máximo o ya están desapareciendo, complementándose las actividades de los diferentes grupos.

En la primera etapa aparecen bacterias y hongos mesófilos con predominio de las primeras.Cuando la temperatura llega a 40 ºC, aparecen bacterias y hongos termófilos y los primeros actinomicetos. Por encima de los 70º cesa la actividad microbiana. Al bajar de nuevo la temperatura, reaparecen las formas activas, detectándose también la actividad de protozoos, miriápodos, etc.

Las bacterias se encuentran distribuidas por toda la pila, mientras que los hongos y actinomicetos están situados a 5-15 cm de la superficie, dándole un aspecto grisáceo característico.


HUMEDAD

En teoría, los valores de humedad para que pueda darse una fermentación aerobia están entre el 30% y el 70%, siempre que se asegure una buena aireación. En la práctica se deben evitar valores altos, pues desplazaría el aire de los espacios entre partículas del residuo y el proceso pasaría a anaerobio. Si la humedad es demasiado baja disminuirá la actividad de los microorganismos.

Para conseguir la humedad adecuada se pueden mezclar distintos tipos de residuos y triturar o desfibrar los materiales. La humedad adecuada es esencial para la actividad microbiológica. Una pila seca no favorecerá para nada la descomposición, por eso se debe humedecer periódicamente. Guardar el material húmedo como una esponja escurrida aumenta la velocidad del compostaje.

Hay mucha materia orgánica en los jardines y huertos de sus casas, que es ideal para obtener un buen compost, que servirá de abono fertilizando el suelo, incluso en climas verdaderamente secos. Las hojas caídas, que tanto pueden llegar a molestar, son el residuo orgánico dominante en ciertas épocas, y pueden reciclarse con el compostador doméstico junto con otros restos.

Listamos algunos productos compostables y no compostables en el ámbito doméstico, que es el que nos importa ahora:

COMPOSTABLES :

Restos de frutas y verduras, Aserrín, Residuos de infusiones y café, Cáscaras de huevos y frutos secos, Restos de plantas y jardineras, Cenizas de madera, Papel de cocina, Restos de poda y siega, Restos de floristería, flores mustias.

A los efectos del compostaje en domicilios particulares, la parte más importante es la correspondiente al reciclaje de los restos de podas y siegas en jardinería y horticultura.
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