18 de marzo de 2010

INFLUENCIA DE LA COMPOSICION DEL SUELO Y DE LAS PODAS EN EL DESARROLLO Y MANTENIMIENTO DE LOS ÁRBOLES

Compartimos con nuestros amigos un artículo SÍNTESIS de su experiencia que nos envió nuestro amigo Rolando Candino:

El contenido químico del suelo, al igual que la temperatura, la humedad, la disponibilidad e intensidad de la luz son factores de máxima influencia en el desarrollo de los árboles.

Otro factor que hay que tener muy en cuenta es la PODA.

Podemos ayudar a mejorar la composicion del suelo mediante fertilizantes, que pueden ser orgánicos naturales o químicos.

En la dietética del árbol para su normal desarrollo y mantenimiento, deben tenerse en cuenta especialmente el nitrógeno, el fósforo y el potasio, además de los micronutrientes como el hierro, manganeso, magnesio, zinc, cobre, boro, etc.

La carencia de alguno o varios de estos elementos lo acusarán las hojas del árbol, ya sea por la pérdida de clorofila, la caída temprana de la flor y/o fruto, deformaciones de estos elementos y hojas.

El fosforo precipita la madurez del fruto y refuerza los tejidos del árbol, el potasio vigoriza todo su conjunto y evita la caida prematura del fruto y el nitrógeno favorece el desarrollo de la madera y hojas, pero aumenta el tamaño del fruto, retarda la maduración y reduce la consistencia si se aplica en exceso.

De modo que hay que hacer un aporte de los citados en una forma prudente y equilibrada.

En cuanto al riego, las temperaturas y aporte solar irán haciendo lo suyo acompañado de las lluvias o del riego manual.

En lo que respecta a las podas, es algo complejo dado que hay que tener en cuenta una diversidad de factores como si son árboles frutales u ornamentales, propósito de ellas como favorecer la producción o embellecer la forma.

Podriamos decir que para sintetizar, hay dos clases de poda: la de formación y la de producción.

Las formas libres son aquellas convenientes al cultivo y ornamentación y las de producción serán de acuerdo a la especie y variedad del fruto.

En ambos casos, es fundamental que las mismas deben hacerse en función a su fisiología y morfología. También tener en cuenta que si es necesario podar, debe hacer únicamente anual, una sola vez por año.

En las especies de hoja caduca, la poda debe efectuarse, seguida a la caída de las hojas hasta antes de manifestarse el árbol vegetativamente y hincharse las yemas.

A esta se la llama “poda temprana” y se la considera la más aconsejable porque la “herida” cicatriza mejor y con suficiente tiempo, en cambio la “poda tardía”, la corriente de savia se está preparando para iniciarse y puede que las heridas aún no hayan cicatrizado bien.

Las especies de hojas perennes deben efectuarse con el tipo de “poda tardía”, sobre todo por los daños que le ocasionarían las heladas con una poda temprana.

Las herramientas a utilizar deben ser tijeras para “podar” y “hacha” si se trata de alguna rama muy gruesa, pero no usar serrucho que genera madera “muerta” que puede extenderse hacia abajo.

Las especies verdes de hoja caduca no deben hacerse “en verde” o sea, en verano.

Por último, al podar una rama, hacerlo por sobre una “yema”.

Finalmente, habría que tener en cuenta que las podas de producción, en frutales, son necesarias para vigorizar el árbol y ayudarlo a aumentar la brotación y, consecuentemente, la producción.

Un ejemplo de ello es la vid que, indispensablemente, debe podarse anualmente y a primeras yemas, dejando las guias mejores desarrolladas para producir o el manzano, que ocurre lo mismo, añadiendo que la poda se complementa con el “tutoreo” de las ramas al formato horizontal para que la savia, fluya más lentamente por la “gravedad” y genere más yemas de fructificación.

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