20 de julio de 2010

Poda: ¿Para qué podamos?


La experiencia nos dice que sólo debe podarse si:
  • La planta tiene un crecimiento desequilibrado
  • Hay ramas viejas que conviene sacar porque están secas o enfermas.
  • Si se quiere estimular a la planta para que produzca una mayor cantidad de flores o frutos (como el caso de los rosales) o para que produzca menos pero frutos de mayor tamaño (como el caso de los frutales).
En base a esto distinguimos cuatro tipos de podas:
  1. Poda de formación: Es la que se realiza los primeros años después de plantado el árbol para que forme un buen tronco. A través de ella orientamos una forma definida de la planta: de tronco alto o bajo; de copa grobosa o estilizada.
  2. Poda de limpieza: Se realiza al final del verano para dar prolijidad a árboles y arbustos. Se eliminan las ramas viejas y aquellas que estén secas o enfermas, tratando de mantener una simetría en la forma.
  3. Poda de rejuvenecimiento: Sirve para que las plantas de tallos herbáceos (geranios, malvones, hortensias, cretonas) y de tallos semileñosos (rosales) no exhiban ramas viejas y sin hojas en la base que desmejoran su aspecto.
En particular la Poda del Rosal debe realizarse a comienzos de agosto ya que si lo hacemos antes se corre el riesgo de que brote fuera de época por un aumento de temperatura temporario, y luego, al volver el frío, se hielen los brotes estropeando nuestro trabajo.

En las matas herbáceas también se suele practicar una poda de raleado, para que el primer sol de la primavera y el aire penetren rejuveneciendo a toda la planta.

Seguimos otro día...
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