10 de marzo de 2010

Enfermedades fisiológicas: por exceso o deficiencia de humedad

Sabemos que el agua es uno de los factores fundamentales para la vida, y en el caso de la vida vegetal no hay excepción.

La necesidad de agua de una planta se relaciona directamente con el medio ambiente que la rodea y con el sustrato (tierra) que tiene.

También influye decididamente la evaporación o transpiración de las hojas de las plantas. Por ejemplo, los cactus tienen espinas que, en la mayoría de los casos, son hojas que con esa forma evitan la evaporación y pérdidad de humedad.

Las plantas con hojas amplias y abundantes necesitan más agua que las que tengan hojas pequeñas y escasas.

Demás está decir que estas necesidades son mayores cuando es más alta la temperatura ambiente. En tiempo de verano es preferible los riegos frecuentes con poca cantidad de agua que los riegos distanciados y abundantes.

Importante es el drenaje, sobretodo cuando hablamos de plantas en maceta. El exceso de agua durante mucho tiempo puede ocasionar asfixia radicular. Las raíces se pudren y son asiento de diferentes tipos de hongos.

En este caso los síntomas que veremos en la planta pueden ser: clorosis de sus hojas, desecación apical, en la punta de las hojas, y caída de las mismas.

La falta de agua, si va acompañada con temperaturas elevadas, ocasiona que la planta se marchite de modo prematuro, el secado del ápice de las hojas como un primer síntoma.

Hay plantas que ante altas temperaturas tienen un decaimiento general en sus hojas... de este modo se defienden de la alta temperatura y evitan la evaporación excesiva.

El riego bien temprano y a la nochecita evitará todos estos problemas, sobre todo en el caso de los maceteros.

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