23 de diciembre de 2009

NAVIDAD... tiempo de la Esperanza que se concreta.

Culmina un año y celebramos que la esperanza continúa su movimiento. Aquella que se concreta en creaciones para la vida plena de los más necesitados.

La Esperanza del Pueblo elegido se concreta en Jesús de Nazareth... quien con su vida denuncia con los Profetas de la antigüedad que la pobreza no es una realidad natural. Ella es fruto de las malas decisiones de los hombres, del pecado y de la tristeza que por eso reina en el mundo.

Pero Jesús en Belén es la Esperanza y la alegría tierna del niño que pone en movimiento y hace presente el Amor de un Dios que se queda definitivamente entre nosotros para salvarnos.

Vivamos esta Navidad como celebración de la encarnación de un Dios que siempre, con novedad y nuevamente, quiere mover a la esperanza en medio nuestro. Aquella que nos mueve hacia horizontes de felicidad.

Celebramos a ese Dios que anda y se nos hace próximo. Animamos todas las luchas y sobre todo las construcciones concretas, encarnadas, reales y materiales que defienden la vida de los pobres y procuran su felicidad.

Celebramos y apostamos a que sea ese Dios quien nos siga convocando a la mesa las próximas noches festivas. Noches que nos aúnan en la certeza de un amanecer que seguro nos encontrará, una vez más, sembrando juntos.

Gracias por el año compartido.

¡Feliz Navidad y buen 2010!
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